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Las claves de la felicidad (II)

En mi anterior post (demasiado antiguo, lo reconozco) hablaba de las claves de la felicidad, o al menos introducía el tema. En este segundo post, antes de concluir (por decir algo) el tema quería hacer una puntualización.

En el anterior post mostraba que según los estudios realizados las circunstancias vitales representan tan solo un 10% del nivel de felicidad que percibimos. Aquí me diréis que esto es imposible: por ejemplo, ¿puede un drogadicto vagabundo sin ingresos, hogar o comida asegurada para el día siguiente ser tan feliz como un multimillonario con tres casas mastodónticas y festines diarios de marisco? Evidentemente hay un umbral.

El umbral para el que es válido el porcentaje del 10% es el de la subsistencia básica. Es decir, está demostrado que a partir de que el dinero nos procure un hogar mínimamente decente, un plato de comida caliente cada día y un mínimo razonable de estabilidad no hay una relación directa entre cantidad de dinero y sensación de felicidad.

En resumen, el famoso dicho de "el dinero no da la felicidad pero ayuda a conseguirla" es totalmente cierto, pero no en el sentido que solemos darle. El sentido correcto es: si el dinero no te proporciona una seguridad básica, probablemente seas infeliz; si el dinero te proporciona esa seguridad básica, no será el dinero el que te dé la felicidad, sino otras cosas. Y da igual el dinero que tengas. Aunque no lo creas, es así.

¿Pero cuáles son esas cosas que nos hacen felices? ¿Cuál es el camino a la felicidad? ¿Podemos aprender a ser felices? Y lo más importante, ¿puedo enseñar a mi hijo a ser feliz?

Más en el próximo post.

Las claves de la felicidad (I)

En julio llegué a la conclusión de que quería enseñar a mi hijo a ser feliz, pero no sabía cómo.

Hoy por casualidad me ha llegado parte de la solución a través de un tweet en forma de un enlace a un interesante documento de Global Equity Strategy titulado If it makes you happy. En él se presenta un pequeño resumen de las conclusiones a las que llega el estudio psicológico de la felicidad, una disciplina que es aún muy joven, pero que ya comienza a dar algunos resultados muy interesantes.

En primer lugar, se establecen los factores que influyen en la sensación de felicidad, que son tres:

  • Nivel o rango de felicidad preestablecido. Se trata de un nivel o rango de felicidad que nos viene predeterminado de forma genética, y que determina nuestra sensación de felicidad en ausencia de cualquier otro factor externo.
  • Circunstancias vitales. Factores demográficos (edad, sexo, raza...) , historia personal y estatus vital (estado civil, trabajo, ingresos, salud...)
  • Actividad intencional. Cualquier acción o práctica diferenciada que una persona puede elegir hacer (hacer deporte, ser positivo, participar en alguna causa altruista...).
En este momento te recomiendo que hagas un pequeño ejercicio de reflexión y pienses qué porcentaje representa cada factor en tu nivel de felicidad:
  • ¿Crees que eres feliz o triste por naturaleza, y que todo te resbala? ¿Siempre estás de buen humor o al revés, deprimido, independientemente del resto de factores? En tal caso piensas que tu nivel preestablecido tiene un alto porcentaje de influencia sobre tu sensación de felicidad... Si otorgas un alto porcentaje a este factor quiere decir que tu sensación de felicidad es estable, no que seas más o menos feliz, ya que tu nivel de felicidad preestablecido podría hacer que tendieras a la tristeza o la depresión.
  • ¿Crees que en tu caso el no tener un trabajo adecuado, no tener una persona a la que quieres y que te quiere, o no tener el dinero que te gustaría influye en no poder ser más feliz de lo que eres? Si crees que tu situación vital es el principal factor para no poder ser feliz tendrás que asignar un alto porcentaje a este factor.
  • ¿Y las actividades intencionales? ¿Te pueden hacer más feliz cosas como hacer deporte, leer un libro, participar en una ONG? Si crees que este tipo de cosas te hacen más feliz, sube el porcentaje de este factor.
¿Listo? ¿Ya lo tienes? Muy bien, pues ahora vamos a desvelar el resultado de los estudios realizados, y a ver qué porcentaje representa cada uno de los factores mencionados:
  • Nivel o rango de felicidad preestablecido: 50%
  • Circunstancias vitales: 10%
  • Actividad intencional: 40%
Sí, estás leyendo bien, tus circunstancias vitales (tu situación) tienen una ridícula influencia del 10%. ¿Es ese el porcentaje que has puesto? Estoy seguro que no... es más, estoy seguro que has puesto un porcentaje mayor del 50%.

Ahora te animo a hacer otra reflexión: separa las personas que conoces (incluida tú) en una de las dos categorías siguientes, dependiendo de lo que suelan transmitir respecto a su felicidad:

  • Soy muy feliz y doy gracias por todo lo que tengo
  • Si tuviera más xxxx (sustituir xxxx por dinero, amor, tiempo, etc.) sería más feliz, pero así no hay quien viva
Seguramente la mayoría de personas las habrás clasificado en la segunda categoría. Y es natural. ¿Sabes por qué? Porque los humanos sufrimos de algo que se ha bautizado como adaptación hedónica, es decir, una vez que conseguimos sumar algo estable a nuestro estado vital nos acostumbramos y lo incluimos dentro de la norma, de lo que consideramos normal, y a partir de ahí ya no nos hace felices. Es decir, si por ejemplo te suben el sueldo, la subida te podrá proporcionar una sensación de felicidad momentánea, pero pasado un breve lapso de tiempo tu sueldo se convertirá en parte de tu situación normal y no lo percibirás como una fuente de felicidad.

Esto tiene dos conclusiones muy importantes:

  • No hay absolutamente nada de nuestra situación vital que influya en más de un 10% en nuestra sensación de felicidad. Podemos ser tan felices como un niño africano descalzo pegando patadas a una pelota de tela en mitad de la nada o tan desgraciados como un multimillonario podrido de dinero navegando en su yate privado. ¿O era al revés?
  • A pesar de ello nos autoengañamos, y a pesar de que la vida nos demuestra lo contrario seguimos empeñados en pensar que cuando consigamos cobrar más, cuando vivamos en una casa mejor, cuando tengamos un coche más potente seremos más felices. Y vivimos toda nuestra vida persiguiendo una felicidad que no existe, compadeciéndonos y envidiando la suerte del prójimo, que tiene más que nosotros.
Piensa en cada una de las cosas que has ido consiguiendo en tu vida, piensa en cómo te sentiste cuando las conseguiste, y piensa en cómo te sientes ahora respecto a ellas. Piensa si realmente tu felicidad actual depende de las cosas que tienes, y si en algún momento de tu vida pensaste que cuando tuvieras las cosas que tienes serías feliz. Si el pasado te demuestra lo equivocado que estás, ¿por qué te empeñas en seguir equivocándote en el futuro?

¿Entonces, cómo podemos ser felices? Más en el próximo post...

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