Posterous theme by Cory Watilo

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Otro muerto por la gripe A... ¿a quién le importa?

Quizás el título de este post pueda parecer ofensivo o insensible, pero nada más lejos de la realidad. Cuando pregunto ¿a quién le importa? no me refiero a la muerte en sí, me refiero a qué intereses hay detrás del constante bombardeo acerca de la pandemia de gripe A que se está produciendo en todos los medios informativos.

Hoy vuelven a aparecer informaciones acerca de nuevas muertes por gripe A. Por otra vía me ha llegado este interesante vídeo que sigue la línea de lo que ya decía en mi anterior post acerca de la gripe A:

Mientras tanto nuestro gobierno plantea la necesidad de una vacunación masiva con una vacuna cuyo desarrollo se ha hecho de forma apresurada y de la que dudo que se hayan respetado adecuadamente los protocolos correspondientes de desarrollo de medicamentos.

¿A quién beneficia todo esto?

¿Informar o vender periódicos?

Esto es lo que me pregunto que hacen los medios informativos en nuestro país, ante la campaña informativa que están realizando respecto a la gripe A.

Creo que cualquiera que vea las noticias estos días o que lea los periódicos estará moderadamente alarmado por el tema de la gripe A. Al menos es la sensación que tengo cuando yo lo hago. No, no quiero decir que esté alarmado, quiero decir que tengo la impresión de que están creando una falsa sensación de alarma simplemente por el sensacionalismo fácil y por incrementar la venta de periódicos o la audiencia de los informativos.

Analicemos los hechos:

  • La gripe estacional (la de todos los años) tiene una mortalidad que ronda el 0,1% (una persona de cada mil) aunque es complicado establecer estadísticas, ya que al ser una enfermedad tan común a veces no se establece que el motivo de la muerte haya sido ése directamente. Es decir, asumimos que la enfermedad existe, que provoca muertes, y no recuerdo haber visto ninguna noticia por muertes de esta gripe en ningún diario o informativo.
  • Según la noticia aparecida en ADN acerca de la segunda muerte por gripe A en España, en estos momentos hay 969 casos confirmados en España, con dos muertes; y además recordemos que la primera muerte se dio en una mujer con asma y ésta segunda en un hombre con una patología crónica, ambos dentro de la población de riesgo. Un cálculo rápido nos da un 0,2% de mortalidad, aunque con una muestra muy baja (tan solo mil personas cuando hablamos de muertes por miles)
  • Según la información que nos proporciona el CDC (Centro para el control de enfermedades de los EE.UU.) acerca de la situación del brote en su país, a fecha 2 de julio de 2009 había 33.902 casos con 170 muertes, es decir, una mortalidad del 0,5%.
  • Finalmente, según la OMS (Organización Mundial de la Salud), en su informe global, nos da a fecha de hoy (10 de julio de 2009) 94.512 casos con 429 muertes, una mortalidad del 0,45%.
En resumen, vemos que las tasas de mortalidad se elevan algo por encima de las tasas de la gripe estacional, algo que es completamente normal si tenemos en cuenta que se trata de una nueva variante del virus. En ningún caso creo que llegue a niveles alarmantes de mortalidad, o que sea muchísimo más grave que la gripe estacional, como parece que nos quieren hacer creer todos los medios de comunicación a base de titulares sensacionalistas y grandes espacios en informativos: todos nos recuerdan cuantos muertos ha habido, pero al parecer nadie se preocupa de hacer estos cálculos para no alarmar innecesariamente a la población.

Reprogramando el cerebro

Hemos puesto el pie en la luna, hemos dominado el poder de la fisión atómica, nos asomamos a los misterios más profundos del universo, y a pesar de ello hemos de seguir siendo humildes, porque a diario el universo nos muestra lo ignorantes que seguimos siendo.

Uno de los campos en los que aún seguimos intentando ampliar nuestros conocimientos es el del cerebro humano, que aún guarda muchas incógnitas en su interior. A pesar de ello hay gente que se dedica a reprogramar cerebros: hace poco encontré en Internet la emocionante e interesante historia de un padre que somete a su hijo a un tratamiento para tratarle una disfunción de integración sensorial. Básicamente, someten al pequeño a un tratamiento que incluye estímulos acústicos y lumínicos especialmente diseñados (entre otras cosas) para estimular la sinapsis en determinadas áreas del cerebro. Tras el tratamiento el nuevo cerebro reprogramado muestra una mejora espectacular, como por ejemplo un avance en la agudeza visual-motora equivalente a un crecimiento de un año y medio en tan solo 30 días.

La publicación del seguimiento del tratamiento por Internet ha levantado la polémica acerca de la ética de este tipo de tratamientos: ¿se está curando al pequeño? ¿o se le está reprogramando tan solo por ser diferente? Para mí, como para el padre, la respuesta es clara: se trata de curar una disfunción. Pero la línea no es tan clara: a veces estas disfunciones aparecen ligadas a capacidades mentales extraordinarias (¿recordáis Rainman?). ¿Tenemos derecho a eliminar esas capacidades sólo porque la persona muestra una disfunción en otra área?

A fin de cuentas la cuestión se reduce a una sola pregunta que últimamente se plantea relacionada con la ciencia: ¿Queremos jugar a ser dioses? O quizás, ¿queremos ser Dios? Creo que es evidente que a medida que nuestro conocimiento avanza, menos necesaria se hace la presencia de un Dios para explicar nuestra existencia y mayor es nuestra capacidad para traspasar la última frontera: la creación y manipulación de vida... pero ese es otro tema que habrá que tratar en otra entrada.

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